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viernes, 4 de julio de 2008

Paradigma pero no ley de vida

Creo que en algún momento del curso manifesté que la educación virtual y la presencial, aunque tienen sus diferencias y semejanzas, son un complemento, precisamente porque en muchos casos, la una implica poner en práctica a la otra.

Y esto se refleja porque por más que nos virtualicemos, siempre estaremos reclamando un sentido humano (producto de la presencialidad) en esas relaciones que se dan a partir de las TIC. Y también porque muchos de los contenidos que se aprenden virtualmente, ameritan de una práctica presencial para que la enseñanza verdaderamente tenga significado, como es el caso de cursos online tan simples que enseñan a hacer pasteles o incluso las carreras universitarias virtuales que se dan en la actualidad, como zootecnia, comunicación social, siembras forestales, entre otras.

Estas interacciones que se dan en los ambientes virtuales de aprendizaje como ya se ha mencionado varias veces, deben no sólo estar cargadas de buenos contenidos que motiven a ir en búsqueda de conocimiento, sino también de un alto grado de interacción y comunicación entre profesor y aprendiz, para que por lo menos esa educación que se dé en estos ambientes, tenga un gran parecido a la educación a la que estamos acostumbrados: Educación Presencial, que para mí, independientemente de las áreas que pretenda desarrollar, promueve inherentemente el contacto humano.

Pero bueno, no quiero utilizar este post para reflexionar en temas que ya muchas veces se han puesto sobre la mesa, y que quizá muchos de ustedes ya comprendan a la perfección. Así que mi intención va más que todo a hacer una reflexión sobre el futuro de la educación presencial… ¿significará para ella el final con la llegada y progresivo crecimiento de la educación virtual?

Bien sabemos que Los libros y las escuelas como lugares físicos en donde las personas pueden adquirir los conocimientos, están modificándose gracias a la incursión tecnológica, donde los primeros se reemplazan por Internet y multimedias y los segundos, por el computador, donde el autoaprendizaje parece ser la mejor manera de adquirir conocimiento.

Las futuras generaciones de la sociedad permanecen más tiempo pendientes de aspectos cotidianos que tienen que ver más con la tecnología, que con la educación tradicional misma; prefieren ver televisión, estar en el chat o con los videojuegos en vez de leer un libro o el aprendizaje en clase… los hábitos de socialización que se gestan en la escuela, se están desplazando lentamente hacia la individualización del conocimiento donde ya cada quien escoge lo que quiere saber, existiendo la posibilidad de obtener esa información y saberes, mediante la interacción en grupos virtuales de aprendizaje.

Pienso que ambas, ed. Virtual y ed. Presencial, tienen sus ventajas; con la primera estamos desarrollando competencias argumentativas y gestionando conocimiento, pero con la segunda además de gestionar conocimiento de una manera más general, estamos desarrollando competencias sociales, que, según mi parecer, difícilmente se pueden desarrollar en internet, por más elementos de comunicación e interacción que dispongamos.

Yo no creo que la educación virtual con todos sus beneficios llegue a reemplazar a la virtual; yo le sigo apostando más hacia que sean un complemento, ya que la una me está garantizando tener fortalezas conceptuales y desarrollo de pensamiento crítico y la otra sin duda, me garantiza tener en la vida momentos de esparcimiento y socialización con las personas.

De igual manera la educación en general, independientemente de su modalidad, tiene un gran reto que es muy importante resaltar, y es lograr la competencia educativa que requiere de una investigación y una enseñanza y asimilación profunda de los contenidos adquiridos, pues aunque haya información por doquier, siempre se debe hacer un filtro que le signifique al estudiante e incluso al profesor o facilitador un aprendizaje constante.

Así que la invitación está queridos compañeros, en que no descartemos la educación presencial (que no se dá únicamente en la escuela), sino que la veamos como un refuerzo de los temas que en un futuro muy cercano, vamos a desarrollar. Pienso que nuestra misión como próximos facilitadores no debe estar enfocada únicamente a promover la virtualidad, sino también combinar aspectos presenciales, para que por lo menos, se pueda ir en pro de la formación integral del ser.

Diana Grajales.